dimarts, 26 de maig de 2009

Mi coco.



Como una ventana que al cerrar no ilumina el punto que ha dejado entre tinieblas. Una sombra entre las piedras. Así se ha quedado sin razón, nadie le ha explicado que no existe explicación y tiene tantas dudas...Y cómo le podria yo explicar que la pena dura tanto como quieras tu seguir llorando. Y aunque tu revises tu interior siempre queda algo que te dice que esto es para largo. Aunque no lo tengas claro y quieras escapar... Mi coco me dice que hoy mi vida entera pasará ante mis ojos y pediré perdón. Con la razón estudiaria, un libro abierto es hoy mi corazón. Mi alma entera te daría si hoy tuviera garantias de que soy yo a quien tu esperas. Como una mentira se perdió, no esperó a que se callaran los rumores que decian que él no iba a volver. No se olvidó, ni tampoco repitió... sus errores se perdieron como el amor. Y aunque nunca tuvo claro
si habia sido bueno o malo.... Cómo iba a recuperar el tiempo que se va nunca volverá aunque tu te empeñes...

Aunque no lo tengas claro y quieras escapar.

dilluns, 25 de maig de 2009

Y...

Entre la gente, aunque demasiada gente. Miradas que aparecen y desaparecen como las cervezas que hay encima de la barra. Un buen lugar, piensan algunos. Un buen lugar para encontrarlo o perderlo todo. ¿Te has fijado? Hace tan sólo unos meses todo hubiese sido muy diferente. Seguiría habiendo mucha gente, seguirían habiendo millones de risas, de gritos, de palabras que nos separaban. Pero llegaríamos a hablar con la mirada. Antes éramos capaces de acabar con todo lo que se interponía entre nosotros. Estando a metros de distancia era capaz de escuchar los latidos de tu corazón, de entrar en tu cabeza y notar como se te aceleraba la respiración cada vez que pensabas en mí. Pero el tiempo es muy malo. Antes os buscábamos mutuamente... y ahora sólo soy yo la que te busco. Me estás esquivando todas las miradas. Todavía me acuerdo de tu olor, del tacto de tus manos. No me he olvidado de que un día fuiste capaz de dejarlo todo por mí... Te sigo buscando, esperando.
Espero a que te levantes, a que salgas fuera a fumarte un cigarro, como siempre les decías a tus amigos. Ese cigarro era yo. Y no lo llegó a saber nunca nadie... ni lo sabrán. Creo que voy a salir. Saldré fuera y me sentaré en el bordillo de la acera de siempre. Entonces tú, cuando notes que ya he salido, dirás dándole una palmada en la espalda a uno de tus amigos: 'Oye, voy a fumarme un cigarro fuera, que después os quejáis que oléis mucho a tabaco!', y saldrás, olvidándote el paquete encima de la mesa. Y en cuanto me veas, vendrás corriendo hacia mí, siempre vigilando que nadie nos esté mirando. Y nos meteremos por callejones, descubriendo nuevas rutas cada día. Y me desnudarás delante de la mirada de las farolas, debajo del cielo, para luego llevarme hasta él. Y me dirás que me quieres, que me amas. Y yo te dejaré hacerlo. Te dejaré que me ames y que me hagas el amor todas las veces que quieras. Porque yo también te quiero, mucho. Entonces yo me iré, deseando volverte a ver. Y antes de irme, me agarrarás por la cintura y me cogerás la cabeza, liando mi pelo entre tus dedos. Me volverás a besar, alternando te quiero, te echo de menos ya, te amo y besos. Y yo me volveré a fundir como si fuese un trozo de chocolate negro en medio del desierto. Y te irás susurrándome lo que soy para ti. Y mientras nos alejamos, los dos pensaremos en la próxima vez. Y...
Hace frío. Está comenzando a llover. Ya han cerrado. Hace rato que he visto como te ibas, lanzándome una mirada de algo que no me ha gustado nada. Sería bueno que aprendiese a pensar en pasado ya...

diumenge, 24 de maig de 2009
















Un cop més... un cop més i les coses canviaran molt. Bé, de fet, ja han canviat. Has sigut capaç de fer que tots els anys viscuts al teu costat s'hagin convertit en cendres. Ara, per molt que miri cap endarrere, ja no existeixes. No m'entra al cap com algú com tu, tan buit, que es creu tan gran, va poder convertir-se en el meu alter ego durant tot aquell temps. És possible que tinguis raó. Que sigui tot el que dius que sóc. Però mira... a diferència d'altres, jo sóc capaç d'arribar a un estat d'èxtasis, més gran que als que arribarà molta gent, sense necessitat de fastidiar als altres. Sóc capaç de viure la meva vida, de saber qui sóc, què vull fer, què m'estimo. Sé fins on està bé que arribi i fins on vull arribar. No puc donar consells, però intento que la gent que me'ls dona a mi sigui bona gent.
D'aquí poc acabaré. Començaré una etapa nova, tornaré a escriure com abans, tornaré a riure com abans, amb els de sempre. I tu... què faràs tu? Pensar que el món gira al teu voltant?
No... les coses no van així. A mi se'm fa feliç amb molt poca cosa. I tu vas arribar un moment en el qual m'estaves matant, m'estaves buidant per dins. M'estaves traient les coses que m'agraden per tirar-les al terra i trepitjar-les fins que es convertissin en pols.
Ja prou.... ja prou. Bastant has fet. Només espero i desitjo, que ara si ens creuem un dia pel carrer, tan sols et comportis igual com si et creuessis amb algú que no coneixes. Perquè sincerament, jo et coneixia, però ara mateix ben bé no sé ni el teu nom.
A la merda el temps, no serveix per a res. Ni les promeses. No tornaré a dir mai més 'per sempre'. En tot cas, el que faré és dir-li a la gent que m'estimo el que sento, escriuré quan em vingui de gust. I sobretot, no faré que les coses vagin més ràpid del que han d'anar.
Ets despreciable. I em fa mal que algú com tu s'hagi convertit en un monstre. Encara que tu pensis el mateix de mi. Jo almenys puc seguir dient que sóc viva, no com tu...

diumenge, 10 de maig de 2009

Caminaba despacio. Otra vez. Dicen que a la tercera va la vencida, así que suponía que nunca más lo volverían a dejar porque nunca más volverían a estar juntos. El suelo estaba húmedo de la lluvia de la noche anterior, pero los bancos ya se habían secado. Se sentó en el que estaba más cerca y sacó su paquete de tabaco. El último cigarro. Siempre le decía: 'si no dejas de fumar, te acabaré dejando yo'. ¿De qué servía? Él no había dejado de fumar, pero ella le había dejado por otro. Ojalá se pudriera en el infierno. Ojalá se quedase toda la vida arrastrándose a sus pies. Ojalá... pero él sabía que no. Él sabía que en estos momentos ella estaría follando con otro hombre, y ni siquiera se acordaría de lo mucho que le gustaba como le mordía la peca que tenía al lado del pezón derecho. Y en el fondo le daba igual. Nunca había estado enamorado de ella, pero siempre había algo que le hacía volver a sus brazos. 'Esta vez no habrá más segundas partes', y pensando éso se encendió el cigarro. El último. Con el próximo paquete vendrían cosas nuevas. Más golpes de suerte. Y quien dice más, dice los primeros golpes de suerte de su vida.

dissabte, 9 de maig de 2009

Pero bueno...



Lo tengo más que comprobado que cuando estás mal por dentro, estás mal por fuera. Ya te puedes arreglar, o lo que es en hecho, intentarlo, o te puedes poner la mejor ropa que tengas, la que mejor te sienta, que por mucho que hagas cualquier esfuerzo, seguirás estando mal. Por eso envidio a la gente guapa. No porque todo el mundo la mire más, ni porque la gente lo primero que relacione con esa persona sea la belleza, sino porque se encuentren como se encuentren, siempre parecerá que están bien.

La manera cansada de mirar, la forma de caminar. Lo de todo me da igual, el pelo menos peinado de lo habitual, las uñas dejadas. Las pocas ganas de hacer nada y lo mucho por hacer. El no querer hablar demasiado, y ni siquiera sentirse lo suficientemente a gusto como para escribir. Lo de sonreír sin mucha fuerza y la desaparición de las carcajadas. Esa sensación de querer hacer algo y no saber el qué. De sentir que falta algo, o alguien, y no encontrar el qué o el quién. Lo de hacerse millones de preguntas y no adivinar ni una sola respuesta. Lo de dejar caer los brazos al dormir, y desear que ojalá al despertarte no estés donde estés, o sí que lo estés pero en otro tiempo. Y que no tengas nada más en la cabeza a parte de lo que tú sólo quieres tener. Y abrir un libro y para perderte un rato y no conseguirlo. Y preguntarte si esto sólo es una mala época o es que tu vida entera va a ser así. Y llegar a la conclusión que si es una mala época quizás lo único que puedes hacer es dejar que pase e intentar que no te cale muy hondo. Y si la cuestión es que así es tu vida, tan sólo te queda mirar las cosas de otra manera y tirar para delante, dejando que los momentos más felices sean los que se te queden dentro, y los demás momentos, aunque sean la mayoría, dejarlos en un rincón para tenerlos presentes sin que te hagan demasiado daño. Siento no ser capaz de ser la persona que te hace más feliz en este mundo.


divendres, 8 de maig de 2009

Sí...lo sé.

Si empiezas así no llegaremos a nada. Ya lo sabes, lo sabes de sobras. Cada vez que intentamos hablar de lo que pasó, acabamos todavía peor. Sí, sí, ya lo sé. La culpa no fue tuya, pero es que mía tampoco. Ya... tú tampoco me supiste valorar. Bueno, al menos no me lo demostraste. Sí, bueno, ¿qué más te da si te echo de menos o no? No, no quiero saberlo. No te entiendo, ahora qué quieres? No entiendo como se puede ser así... ¿te has acordado de mí y has decidido enterarte de cómo estoy? Pues bien, gracias. No... me sigues conociendo. No estoy bien. Sí... mucho.
(silencio)
¿Es que va a cambiar algo? Ahora eres tú el que no habla... Sí, ya, si te entiendo. Sí... pero entiendeme tú a mí. Es que cada vez que casi te he sacado de mi cabeza, vuelves a aparecer. ¿Que qué era lo que me faltaba por sacar esta vez? Tu olor.
(silencio más largo)
Mira, creo que seguir hablando ya no tiene sentido. ¡Claro que no! Sí...hasta la próxima. No creo, si no vienes tú no creo que haya ningún beso. Sigues siendo igual de gilipollas que siempre, no sé como no me di cuenta el primer día. (Sí que me di cuenta, eso es lo peor).
Perfecto, adiós. Sí, sí, que te vaya bien.
(pipipipipipipi)



Nos conocimos por una casualidad y nos desconocimos por otra. Es posible que algún día volvamos a coincidir y una nueva casualidad nos vuelva a conocer.

dijous, 7 de maig de 2009



Hoy no hay Margot. No hay, más que nada porque ni ella misma sabe dónde está. Está tumbada en una cama, pero hay tan poca luz que no ve nada. No hay ningún olor que le pueda ayudar a recordar. Se levanta y toca las paredes. E intenta respirar, pero no puede. No se está ahogando, pero no le entra aire. Y aunque la habitación esté a oscuras, Margot puede notar como le va saliendo algo por la boca. Algo que si lo intenta coger desaparece.
Sigue recorriendo las paredes, hasta que toca un interruptor. Le da. Una luz de color rojo tiñe todo el cuarto, pero por mucho que busque, no consigue encontrar la fuente.
Se apoya en la pared y se deja caer. Va desnuda pero no se había dado cuenta. Sobre el aire comienzan a aparecer millones de recuerdos. Recuerdos de esos que no te gustan que aparezcan porque sea el día que sea siempre te hacen llorar. Y Margot llora. Vuelve a llorar. Y comienza a tener frío, pero no encuentra ninguna puerta para salir de ahí. Una puerta no... pero una ventana sí. Y se acuerda de Alicia. Una ventana demasiado pequeña para ella, pero no para su alma. Se acerca a la ventana y saca todo ese humo de su cuerpo. Y siente como se desvanece y como se da en la cabeza con alguna cosa, pero no se hace daño. Siente la sagre caliente recorriéndole la cara, pero más que doloroso, es placentero.

Jueves...malditos jueves.




Otro jueves. Otro jueves por la tarde, con la cabeza llena de cosas que me ahogan hasta el punto de dejarme sin aire. Y no has vuelto a aparecer. Y yo te sigo esperando, como si alguien me hubiese dicho que el destino nos hizo para que estubiéramos juntos, pero no, nadie me lo dijo. Ni tan sólo creo en el destino.

Así que imagínate... Has causado tal caos en mi interior, que voy a hacer arte con él. Voy a hacer arte con cada espina que me quite, con cada gota de sangre que se me derrame. Voy a crear nuevos mares y nuevos oceános con todas las lágrimas que me rocen las mejillas. Con cada suspiro y con cada grito haré melodías. Y escribiré cuentos con las risas que me hayas provocado, y poesía con las veces que sienta que no tengo corazón en el pecho porque te lo llevaste tú. Y mientras tanto, irá pasando el tiempo. Y llegará un día en el que todo esto ya no irá para ti, porque te habré sacado tan lejos de mí que ni siquiera me acordaré de que es lo que me hiciste un día para que hoy sienta lo que siento.