dijous, 2 de juliol de 2009

Eh...

Me podéis prohibir lo que os dé la gana (que no quiere decir que lo haga) menos cualquier cosa que empiece por -. Yo lo siento de veras, pero es que es tan relativo eso de que no hace falta tanto... es tan relativo como el término suficiente, o el término demasiado, o el más y el menos. Es tan relativo como el amor, que a la vez es la más simple de todas las cosas. Es tan relativo como decir que no es absoluto.
Y tan relativo como decir que necesito algo por lo que desvivirme. Bueno no, ahora mismo acabo de usar mal lo de relativo... necesito algo por lo que desvivirme ya. Algo por lo que se me ponga la piel de gallina cada vez que piense en ese algo, algo que no sé... algo que me diga que la he vuelto a joder bien jodida, pero que sin embargo me haga sentir bien. Sí, éso mismo. Es éso lo que llevo pidiendo en cada pestaña que se me cae desde que me dijeron lo de los deseos. Y ya no recuerdo qué día empecé.

4 comentaris:

  1. La acción de prohibir no es mas que una invitación a la rebeldía. Siempre. Es bien sabido que en ambientes de opresión -imagina la Francia absolutista de antes de la revolución-es donde mas salen a florecer la rebeldía. Es como... como las margaritas que crecen entre las grietas que se forman entre el suelo y la pared. Aquellas que crecen y crecen hacia arriba, hasta que pasa alguien y las corta. Pero, como la propia rebeldía que nos ocupa, siempre vuelven a crecer.

    Todos necesitamos algo por lo que desvivirnos, un objetivo, no se. Algo que nos haga sentir vivos. Si, algo que nos haga sentir algo mas que una masa de carne y huesos. Una aspiración, un amor.
    Digame, mi querida fumadora, ¿Piensa que existen mas cosas que nos hagan sentir vivos de verdad? –Siento que abunden las preguntas , disculpe esta condición tan preguntona de mi anónimo ser, pero veo en ellas la unica vía posible que poseo de interactuar con sigo-

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  2. Pues...no me gusta interactuar con desconocidos, pero haré una excepción con usted.
    La verdad es que ha llegado un momento en que no sé bien bien que es sentirse y vivo y que no. Porque puedes sentirlo, pero por suerte o por desgracia, siempre aparece alguien que te vuelve a dejar en ese estado vegetativo otra vez. Y esto no sé a qué venía... la cosa es que algunas cosas se vuelven a repetir (espero que usted lo entienda si le hablo de agua) y como siempre vuelve a ser el el 'estira i arronsa' de ahora sí, ahora no, ahora estoy bien y ahora estoy mal. Y la inestabilidad que siempre ha reinado en mi vida me está cansando ya un poquito. Por eso necesito algo que al menos me haga sentir lo más mínimo, porque es estado de anestesiada apetece en según qué momentos, pero no en todos.
    A más... lo único por lo que nos podemos desvivir es por los sueños y por el amor. De sueños me sobran, y de amor también me sobra(por mi banda). Pero ya lo dije un día que no es lo que falta, sino lo que sobra, y a mí me sobra mucho. Ivan Ferreiro no debería haber dicho nunca que el equilibrio es imposible (y todo lo que viene detrás).

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  3. Es cierto que ese estado intermedio siempre es necesario, pero, hasta que punto, hasta cuanto?

    Yo creo que la vida de inestabilidades esta echa. De altibajos. Que la vida esta compuesta tanto de momentos malos, como de golpes de suerte inesperados (Golpes de suerte buenos, por supuesto. Golpes de suerte que te alegran el día. Pequeños caramelos)

    Me alegra ser esa excepción.

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  4. A mí me alegra tenerte por aquí también:)

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