dijous, 4 de juny de 2009

Será eso.


Estaba pensando en qué es lo que me pasó al nacer para ser lo que soy hoy. Una desaliñada social totalmente. Que encuentra el arte incluso en los corazones que están rotos. Que encuentra cosas bonitas incluso en las más feas. Que se enamora de gente que nació con un don, un don que nadie puede ver, nadie excepto yo. Es... no sé. A veces me siento rara, como si lo que pasase a mi alrededor no tuviera nada que ver conmigo. Como si las cosas que dice la gente se convirtieran en aire al pensar que podrían ser arte y no lo son. Pero bueno, supongo que esto no lo puede hacer cualquiera. Eso de hacer arte se aprende cuando ves la belleza en la palabra sufrir. Se aprende cuando te enamoras, cuando te dicen que no. Cuando eres capaz de cerrar los ojos y volar hacia donde más deseas. Cuando eres capaz de reconocer que te gusta hacer el amor y que lo quieres hacer sin pensar en nada más. Cuando tienes ganas de escribir, esperando que alguien lo lea y te diga: 'yo me siento igual!'. Pero no... hoy no quiero que nadie me diga que se siente igual y que me entiende. Porque no tengo ganas de que me entienda nadie, ni de que haga entenderme. Simplemente, no sé. Ni siquiera lo hago para que lo leas. Ni siquiera sé si existes! Es... ya lo he dicho antes. Muchas ideas razonables juntas me hacen perder mi propia razón. Muchas cosas demasiado estudiadas también.
El día que me cruce con alguien que sea capaz de desnudarse completamente y de desvariar durante horas, y días, y años, y que se contradiga, que critique a las grandes masas, que le guste caminar descalzo sobre la hierba, que pierda la razón, que le de igual todo, que le guste escribir, hablar, inventarse cosas, que le guste el número 11, que sepa hacer arte, que me enseñe a hacer arte, que sepa que tengo una peca encima de la cadera izquierda, que se olvide de las cosas, que aparente no darle importancia por un lado pero que te lo demuestre por el otro, que me provoque, que me haga enfadar y desenfadar, que me diga las cosas claras sin correcciones. Que la cague y que no se arrepienta, y que siendo piloto como Otto, o no, me enseñe a volar. Ese día entonces, las cosas cambiarán. O bien ganaré la apuesta que me había hecho conmigo misma, o bien la perderé.
Mientrastanto, seguiremos haciendo arte de las cosas, que es lo que mejor se nos da.

1 comentari:

  1. El desaliñado social es tan importante para esta sociedad -un tanto irónico, eh?- como lo puede ser el aire para los seres humanos. No toda la masa es "masa", y siempre surge algún individual con ansias de revolución. Esto es, una persona cansada de verlo todo del mismo color, desanimado por verlo todo tan monótono. Y es aquí cuando entra el desaliñado social, la brisa, el soplo de aire fresco, soplo que eleva el animo a quien esta cansado de los mismos pensamientos, mismas modas, mismas formas. Una corriente de aire que se lleva bien lejos el hastío al que se ve sometido dicho individuo.
    Tu eres aire.

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