dilluns, 1 de juny de 2009

Estaba pensando... bueno, en realidad llevo tiempo pensando. Y la verdad, que no tiene por que serla, es que la culpa es mía. Yo hice que las cosas estén como estén, y ahora no se puede hacer nada para cambiarlas. (De momento). Y podría haber sido peor, ¿no? Podría haberte perdido para siempre, y aunque cada día estés más lejos, quieras o no quieras, te guste o no te guste, aún queda algo que nos une. Aunque sea un concierto, o un grupo de música, o un café, o una cerveza, o una promesa que se quedó flotando en el aire, o una pregunta, o una de esas tantas cosas que pasan en el día a día y que nos explicamos... Da igual, la cosa no es el qué. La cosa es que no me olvido de ti ni una milésima de segundo al día. Y la cosa es que llevo tantísimo tiempo así que ya me he acostumbrado. Sí, no me gusta decirlo, pero me he acostumbrado a echarte de menos. En realidad, si consiguiera sacarte de mi cabeza me quedaría vacía, sin nada por lo que seguir levantándome por las mañanas. ¿Es que alguien sabe lo que va a pasar? Al menos... al menos sigo viva para poder decir que me arrepiento de todo lo que no pasó. Ya lo he dicho antes, que podría haber sido peor.Pero al final de todo... lo bueno gana a lo malo. Aunque haya sufrido muchísimo durante los últimos meses, aunque haya descubierto cosas que no se las deseo a nadie, ni a las personas que me las han hecho descubrir, siempre hay algo que te hace sonreír. Y por fín me he dado cuenta, que no puedo seguir así, y que sí, que vale la pena. Que vale la pena tener que sentir todo esto para darte cuenta que hay otra cosa que vale aún más la pena...

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