dilluns, 29 de juny de 2009

Te morderé el corazón si me dejas, te haré cosquillas con mi lengua en tu oreja.


Medio en serio medio en broma. Creo que eres ese ectoplasta que nunca desaparecerá, y creo que cuanto más te evito más ganas te tengo. Y por eso es medio en serio medio en broma. Porque... porque no te puedo decir que sea verdad, pero tampoco puedo decir que te estoy mintiendo. Lo que tengo seguro es que o bien eres el mismo Demonio o bien eres Dios. No lo sé. Pero uno de los dos segurísimo que sí. A mí me haces igual de bien que de mal, o quizás me haces más mal. Qué más me da. Me da igual lo que me hagas, me da completamente igual, mientras me sigas haciendo lo que sea.

dijous, 25 de juny de 2009

Blasfemamos por Dios.



Alicia ha sido expulsada del País de las Maravillas (sin ningún motivo). Se lo dijeron el martes por la noche. Y desde ese momento ha estado llorando hasta hacer un mar nuevo (que por cierto, no se encuentra en el mapa todavía). Se ha quitado toda la ropa, y una vez desnuda ha comenzado a nadar. Y por culpa de los recuerdos casi se ahoga. Por eso ahora tiene una cola, una cola de neón. Alicia ya no es Alicia. Le gustaría seguir siéndolo, pero el agua le atrae más. Alicia ahora es una sirena con las piernas de neón. Y ahora se dedica a machacar su cuerpo prieto contra todos aquellos que alguna vez han escuchado hablar sobre la vieja tortuga de la historia interminable. Y todo esto lo hace sólo por un sueño de cartón, que cada vez está más húmedo y cada vez pesa más y cada vez lo ve más cerca y más lejos a la vez.

Mírame ------, mírame, tu juego me ha dejado así.

dijous, 4 de juny de 2009

Será eso.


Estaba pensando en qué es lo que me pasó al nacer para ser lo que soy hoy. Una desaliñada social totalmente. Que encuentra el arte incluso en los corazones que están rotos. Que encuentra cosas bonitas incluso en las más feas. Que se enamora de gente que nació con un don, un don que nadie puede ver, nadie excepto yo. Es... no sé. A veces me siento rara, como si lo que pasase a mi alrededor no tuviera nada que ver conmigo. Como si las cosas que dice la gente se convirtieran en aire al pensar que podrían ser arte y no lo son. Pero bueno, supongo que esto no lo puede hacer cualquiera. Eso de hacer arte se aprende cuando ves la belleza en la palabra sufrir. Se aprende cuando te enamoras, cuando te dicen que no. Cuando eres capaz de cerrar los ojos y volar hacia donde más deseas. Cuando eres capaz de reconocer que te gusta hacer el amor y que lo quieres hacer sin pensar en nada más. Cuando tienes ganas de escribir, esperando que alguien lo lea y te diga: 'yo me siento igual!'. Pero no... hoy no quiero que nadie me diga que se siente igual y que me entiende. Porque no tengo ganas de que me entienda nadie, ni de que haga entenderme. Simplemente, no sé. Ni siquiera lo hago para que lo leas. Ni siquiera sé si existes! Es... ya lo he dicho antes. Muchas ideas razonables juntas me hacen perder mi propia razón. Muchas cosas demasiado estudiadas también.
El día que me cruce con alguien que sea capaz de desnudarse completamente y de desvariar durante horas, y días, y años, y que se contradiga, que critique a las grandes masas, que le guste caminar descalzo sobre la hierba, que pierda la razón, que le de igual todo, que le guste escribir, hablar, inventarse cosas, que le guste el número 11, que sepa hacer arte, que me enseñe a hacer arte, que sepa que tengo una peca encima de la cadera izquierda, que se olvide de las cosas, que aparente no darle importancia por un lado pero que te lo demuestre por el otro, que me provoque, que me haga enfadar y desenfadar, que me diga las cosas claras sin correcciones. Que la cague y que no se arrepienta, y que siendo piloto como Otto, o no, me enseñe a volar. Ese día entonces, las cosas cambiarán. O bien ganaré la apuesta que me había hecho conmigo misma, o bien la perderé.
Mientrastanto, seguiremos haciendo arte de las cosas, que es lo que mejor se nos da.

dilluns, 1 de juny de 2009

Estaba pensando... bueno, en realidad llevo tiempo pensando. Y la verdad, que no tiene por que serla, es que la culpa es mía. Yo hice que las cosas estén como estén, y ahora no se puede hacer nada para cambiarlas. (De momento). Y podría haber sido peor, ¿no? Podría haberte perdido para siempre, y aunque cada día estés más lejos, quieras o no quieras, te guste o no te guste, aún queda algo que nos une. Aunque sea un concierto, o un grupo de música, o un café, o una cerveza, o una promesa que se quedó flotando en el aire, o una pregunta, o una de esas tantas cosas que pasan en el día a día y que nos explicamos... Da igual, la cosa no es el qué. La cosa es que no me olvido de ti ni una milésima de segundo al día. Y la cosa es que llevo tantísimo tiempo así que ya me he acostumbrado. Sí, no me gusta decirlo, pero me he acostumbrado a echarte de menos. En realidad, si consiguiera sacarte de mi cabeza me quedaría vacía, sin nada por lo que seguir levantándome por las mañanas. ¿Es que alguien sabe lo que va a pasar? Al menos... al menos sigo viva para poder decir que me arrepiento de todo lo que no pasó. Ya lo he dicho antes, que podría haber sido peor.Pero al final de todo... lo bueno gana a lo malo. Aunque haya sufrido muchísimo durante los últimos meses, aunque haya descubierto cosas que no se las deseo a nadie, ni a las personas que me las han hecho descubrir, siempre hay algo que te hace sonreír. Y por fín me he dado cuenta, que no puedo seguir así, y que sí, que vale la pena. Que vale la pena tener que sentir todo esto para darte cuenta que hay otra cosa que vale aún más la pena...