dilluns, 25 de maig de 2009

Y...

Entre la gente, aunque demasiada gente. Miradas que aparecen y desaparecen como las cervezas que hay encima de la barra. Un buen lugar, piensan algunos. Un buen lugar para encontrarlo o perderlo todo. ¿Te has fijado? Hace tan sólo unos meses todo hubiese sido muy diferente. Seguiría habiendo mucha gente, seguirían habiendo millones de risas, de gritos, de palabras que nos separaban. Pero llegaríamos a hablar con la mirada. Antes éramos capaces de acabar con todo lo que se interponía entre nosotros. Estando a metros de distancia era capaz de escuchar los latidos de tu corazón, de entrar en tu cabeza y notar como se te aceleraba la respiración cada vez que pensabas en mí. Pero el tiempo es muy malo. Antes os buscábamos mutuamente... y ahora sólo soy yo la que te busco. Me estás esquivando todas las miradas. Todavía me acuerdo de tu olor, del tacto de tus manos. No me he olvidado de que un día fuiste capaz de dejarlo todo por mí... Te sigo buscando, esperando.
Espero a que te levantes, a que salgas fuera a fumarte un cigarro, como siempre les decías a tus amigos. Ese cigarro era yo. Y no lo llegó a saber nunca nadie... ni lo sabrán. Creo que voy a salir. Saldré fuera y me sentaré en el bordillo de la acera de siempre. Entonces tú, cuando notes que ya he salido, dirás dándole una palmada en la espalda a uno de tus amigos: 'Oye, voy a fumarme un cigarro fuera, que después os quejáis que oléis mucho a tabaco!', y saldrás, olvidándote el paquete encima de la mesa. Y en cuanto me veas, vendrás corriendo hacia mí, siempre vigilando que nadie nos esté mirando. Y nos meteremos por callejones, descubriendo nuevas rutas cada día. Y me desnudarás delante de la mirada de las farolas, debajo del cielo, para luego llevarme hasta él. Y me dirás que me quieres, que me amas. Y yo te dejaré hacerlo. Te dejaré que me ames y que me hagas el amor todas las veces que quieras. Porque yo también te quiero, mucho. Entonces yo me iré, deseando volverte a ver. Y antes de irme, me agarrarás por la cintura y me cogerás la cabeza, liando mi pelo entre tus dedos. Me volverás a besar, alternando te quiero, te echo de menos ya, te amo y besos. Y yo me volveré a fundir como si fuese un trozo de chocolate negro en medio del desierto. Y te irás susurrándome lo que soy para ti. Y mientras nos alejamos, los dos pensaremos en la próxima vez. Y...
Hace frío. Está comenzando a llover. Ya han cerrado. Hace rato que he visto como te ibas, lanzándome una mirada de algo que no me ha gustado nada. Sería bueno que aprendiese a pensar en pasado ya...

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